RELATO
(12-02-2007)
ZAHORA: HISTORIA DE UN PUEBLO
(Abierta a relatos de los lectores relacionados con el tema)
Primera parte
La Historia de Zahora extiende sus raíces en el pasado, en su Memoria esconde episodios de nuestros antepasados y guarda el recuerdo de generaciones de seres queridos tristemente desaparecidos.
Muchos de los habitantes actuales de Zahora son hijos de hijos de hijos de las personas que, hace ya muchos años, nacieron y vivieron trabajando con dignidad en esta tierra para sacar adelante sus familias, que construyeron con sus propias manos sus casas con las piedras y la paja que ellos mismos transportaron en burros desde de la playa y los humedales.
Esos mismos humedales donde siempre han anidado las aves que venían de paso y donde todavía hoy pacta el ganado. La misma playa de la que Paquito cuenta que: “cuando éramos pequeños siempre nos bañábamos después del día de la Patrona (Zahora pertenecía a Vejer). Entonces no venía nadie, la playa era de la gente del pueblo; Las mujeres solo se mojaban los pies. Los niños jugábamos incansables por la limpia arena que solo aparecía llena de algas los días de marejada. Los hombres solían estar ocupados tejiendo redes recostados sobre sus pequeñas barcas. Ahora se ha puesto de moda y todos quieren venir a la playa. No me importa que la pisen y dejen sus huellas, pero me opongo a que la ensucien”.
Otra persona mayor de Los Caños, tras conocer las intenciones del Ayuntamiento con el nuevo plan urbanístico nos entregó un breve escrito mostrando su enfado y contaba refiriéndose a Los Caños que: “Serían por los años sesenta cuando empezaron a llegar los primeros colonizadores que compraban los terrenos libres que servían de aliviadero para el ganado de los nativos. A esta gente, entre las que nombraba a un General, nadie le puso pegas. mientras los residentes encontraban todo tipo de dificultades. Esta gente que existía con anterioridad era una colonia de ocupantes de Vejer y otros lugares, formada por unas quince familias que vivían de sus magníficas huertas. En bestias transportaban sus productos hasta Barbate, tanto sus hortalizas como la leche de unas cuantas vacas que pudiera tener cada familia.
Allá por el año 69 hicieron la primera medición del Plan de urbanismo de Barbate, pero aquí no se hizo nada. Lo único que se hizo fue prohibir y cobrar contribución urbana a todos sin que esto fuera urbano”.
Y continuaba diciendo:“Los Caños y Zahora han nacido sin padre, pero por si solos tienen nombres y apellidos conocidos en muchas partes del mundo, así que, después de tanta penuria, ahora no necesitamos estos inventos que tan acertados ven alguna gente desde sus despachos y en cuanto a la vegetación, puedo afirmar que en la actualidad estos parajes se han convertido en un precioso jardín en comparación a como yo los conocí allá por los 60”.
Desde entonces la población ha ido creciendo a un ritmo tranquilo y constante, y, aunque lo ha hecho de un modo relativamente independiente y anárquico por no haber existido nunca una autoridad que haya sido capaz de establecer un marco legal que haya permitido la Regularización de este proceso, Zahora y Los Caños han mantenido su estructura y conservan ese encanto que tienen que ver mucho con su paisaje, y, aun a pesar del primer atropello perpetrado cuando se construyeron varios bloques de apartamentos, ha tardado treinta años para que se vieran las primeras grúas en Los Caños y se diera otro caso de urbanismo discordante, especulativo y salvaje con la construcción de un nuevo complejo de apartamentos.
|